7 consejos infalibles para reparar las puntas abiertas

Tenemos la rutina inequívoca para reparar las puntas abiertas y te la compartimos para que, a partir de hoy, te despidas del cabello dañado.

La orzuela no discrimina, y es que esta condición traicionera se manifiesta hasta en la más radiante de las cabelleras. Pese a que, al principio, es casi imperceptible, termina por convertirse en un completo dolor de cabeza. Afortunadamente, es posible prevenir e, incluso, reparar las puntas abiertas.

Primero, has de saber que tanto los factores medioambientales como tus hábitos cotidianos —los productos e instrumentos que empleas, y el empeño que pones en el cuidado de tu melena— influyen en la aparición de la orzuela. Sucede que dichas circunstancias tienden a resecar tu pelo. Entonces, las cutículas se debilitan, al grado de sufrir fisuras que provocan que las puntas se partan y, por ende, se tornen quebradizas.

Revertir el daño y reparar las puntas abiertas —de una vez por todas— es solo cuestión de implementar una nueva rutina capilar. ¡Toma nota!

mujer de cabello largo castaño
Reparar las puntas abiertas en cuanto hagan su temible aparición es esencial para lucir una melena larga, sana y radiante. Crédito: Indigital.

1. Elige los productos adecuados

Las fórmulas que empleas para limpiar y acondicionar tu melena son importantes. Si bien una rutina capilar diseñada para tu tipo de pelo y sus necesidades es fundamental, en un momento crítico —como cuando las puntas abiertas se hacen notar— es imperativo implementar un sistema que se concentre en detener el daño.

Para ello, nos fascina el dúo de shampoo y acondicionador Nexxus Keraphix, que repara las puntas abiertas gracias a su poderosa combinación de arroz negro y keratina.

2. Aplica mascarillas restauradoras

Una vez a la semana, dale un boost de nutrición e hidratación a tu melena. Las mascarillas consiguen devolverle a tu cabello la vitalidad que creías perdida, además de humectar y sellar la fibra capilar, haciéndola más resistente al maltrato.

Eso sí, sin importar que escojas una formulación comercial o una hecha en casa, siempre debes considerar tu tipo de cabello y el nivel de daño que presenta, pues de esta manera podrás obtener mejores resultados.

3. Hidrata a profundidad ¡todos los días!

Este paso es esencial para reparar las puntas abiertas. Hazlo con el superacondicionador Sedal Reparación Intensiva 1 Minuto; su composición a base de keratina es más un tratamiento intensivo de uso diario que un acondicionador regular, por lo que resulta excelente para reconstruir y reparar las fibras capilares severamente dañadas.

4. Confía en los óleos naturales

El aceite de argán, almendra, coco y macadamia son algunos de los mejores óleos naturales a los que puedes recurrir para reparar las puntas abiertas, pues le brindan a tu melena una nutrición completa. Busca un producto que contenga alguno de ellos y que puedas aplicar diariamente de medios a puntas, como la crema para peinar Sedal Bomba Argán, rica en vitamina E y antioxidantes.

5. Protege del daño

Tintes, permanentes y herramientas de calor… Si eres asidua a experimentar con tu cabello, entonces este no es un paso del que puedas prescindir para reparar las puntas abiertas. En la redacción somos prácticas y preferimos proteger nuestras melenas desde la ducha con el shampoo y acondicionador TRESemmé Blindaje Platinum. Estos forman un “escudo” en el pelo, gracias a su fórmula con pro-keratina y lípidos, que reconstruye la estructura de la fibra capilar y sella la cutícula, haciéndola resistente al daño.

6. Cuida la forma en que manipulas tu pelo

Lavarlo con agua demasiado caliente, frotarlo de forma brusca con la toalla, jalarlo agresivamente para desenredarlo y utilizar cepillos de fibras sintéticas, son solo algunas de las tantas acciones que perjudican tu melena y detonan las puntas abiertas.

7. Despunta regularmente

No esperes a que el deterioro sea irreversible para visitar a tu estilista. Es preferible procurar un mantenimiento constante que ayudará a que tu cabellera crezca larga, sana y brillante. O como decimos frecuentemente, ¡más vale prevenir que lamentar!

Siguiente