¿Pierdes cabello de forma localizada y circular? Explicamos la alopecia areata

La alopecia areata es el segundo tipo de alopecia más común. Sin embargo, no es un tema del que se hable lo suficiente. Ponemos bajo la lupa sus causas, síntomas y tratamientos.

Es normal perder alrededor de un centenar de cabellos al día. Lo normal es también que se vuelvan a repoblar. Si esto no sucede, es porque detrás hay un proceso más complejo y una posible alopecia. La alopecia es la caída excesiva del cabello que provoca la calvicie. Existen distintos tipos de alopecia que tienen causas diversas y se manifiestan de forma diferente en cada persona. Quizás el más reconocible es la alopecia areata, que se caracteriza por las zonas despobladas de cabello en forma circular y que puede derivar en una pérdida generalizada.

Es un proceso radical, ya que pasa poco tiempo entre los primeros síntomas y la pérdida total de cabello, si es que esta ocurre. La alopecia areata en mujeres, especialmente, suele tener un efecto psicológico devastador, que puede ocasionar estrés y ansiedad.

En este artículo, con la ayuda de tricólogos expertos, vamos a profundizar en lo que realmente significa tener alopecia areata, desde los desencadenantes de la caída capilar hasta cómo se desarrollan los síntomas y qué tratamientos están disponibles. Sigue leyendo para informarte.

La alopecia areata es una afección que ocasiona parches redondos u ovalados de pérdida del cabello y puede conducir a la calvicie total. Se observa más frecuentemente antes de los 20 años, pero puede aparecer a cualquier edad y afecta a ambos sexos por igual. Es la causa más común de pérdida de pelo no cicatricial. La Dra. Eva Proudman, presidente del Instituto de Tricólogos del Reino Unido, señala que una persona de cada 50 sufrirá este trastorno en su vida.

Mujer con alopecia sosteniendo una rosa blanca sobre fondo azul
La repentina pérdida del cabello comienza con una o más zonas de calvicie circulares. Crédito: SHVETS production/Pexels.

La alopecia areata es una enfermedad autoinmune que “se produce cuando el cuerpo confunde el folículo piloso con un cuerpo extraño y lo ataca desde dentro”, explica Proudman.

Las enfermedades asociadas a la alopecia areata suelen ser igualmente autoinmunes —como la artritis reumatoide, el vitíligo, la diabetes mellitus tipo 1, la tiroiditis de Hashimoto, la enfermedad de Addison y la anemia perniciosa— o relacionadas con la hipersensibilidad inmunitaria, como el asma y el eccema atópico.

También se han visto involucrados factores genéticos y se cree que el estrés puede actuar como desencadenante. Sin embargo, las causas concretas aún son desconocidas.

La pérdida de cabello suele ser el único síntoma, aunque algunas personas también pueden tener una sensación de picazón o ardor. La alopecia areata empieza como uno o varios huecos de uno a cuatro centímetros de diámetro en el cuello cabelludo. En algunos casos puede ocurrir en la barba, las cejas, el vello púbico, los brazos o las piernas. También pueden presentarse hendiduras en las uñas. Los parches donde el cabello se ha caído son lisos y redondos, y pueden ser color melocotón.

El diagnóstico se realiza clínicamente, mediante el interrogatorio y la exploración dermatológica, por lo que es indispensable que consultes a tu médico. En la consulta, realizará pequeños tirones de mechones de cabello que le permitirán conocer el daño en la raíz debido la inflamación. También es posible que te examine con un microscopio digital con el que podrá observar cabellos que parecen signos de exclamación en los bordes de los parches de calvicie.

Si la alopecia areata conduce a la pérdida completa del cabello, con frecuencia ocurre al cabo de seis meses del inicio de los síntomas.

El Dr. Sergio Vañó Galván, dermatólogo, tricólogo y cirujano capilar, apunta que la evolución de la alopecia areata es imprevisible y puede durar desde pocos meses hasta muchos años. Al tratarse de un proceso autoinmune, la alopecia puede presentar episodios de mejoría, pero de la misma forma puede estar “activa” y perderse cabello por un periodo prolongado.

Mujer con alopecia de espaldas con los brazos levantados
Aún no hay un tratamiento definitivo para la alopecia areata. Crédito: Anna Shvets/Pexels.

Si la pérdida capilar no es generalizada, es común lograr la recuperación total del cabello en solo unos meses, incluso sin tratamiento.

No obstante, las personas que manifiestan esta enfermedad a una edad temprana, que tienen eccema, alopecia prolongada o una pérdida total del cabello o vello corporal, pueden tener un pronóstico menos alentador.

De ser así, el tratamiento para la alopecia areata suele consistir en las microinyecciones de triamcinolona directamente en el cuero cabelludo, apunta Vañó Galván. Esto reduce la inflamación y estimula el sistema inmunológico, permitiendo que los folículos funcionen normalmente y promoviendo el recrecimiento. Otras opciones que sugiere son los inmunosupresores clásicos, los corticoides —ya sean tópicos u orales en minipulsos— y la inmunoterapia tópica con difenciprona.

Sin embargo, aunque el tratamiento puede conseguir que el cabello reaparezca, a medida que se va retirando, existe la posibilidad de volver a perderlo.

De acuerdo con Vañó Galván, el trasplante capilar no es una opción recomendada para pacientes con alopecia areata, ya que el cabello injertado podría volver a caerse dada la naturaleza autoinmune de este padecimiento.

Desde el punto de vista cosmético, el sistema de integración capilar o sistema FAS (Follicular Alternative System) ofrece una excelente alternativa. Consiste en una malla en la que se inserta cabello natural, igualando el color y la textura de cada paciente, y consiguiendo la densidad deseada en cada caso. Esta se adhiere de forma fija a la piel cabelluda, obteniendo un resultado completamente natural e indetectable, que permite incluso bañarse o nadar sin necesidad de retirar el sistema.

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