#AmoMiPelo: Johnny Carmona sobre la barba y el bigote como una forma de expresión y amor propio

Para Johnny Carmona, la barba colorida se ha convertido en un elemento alegórico de su personalidad, demostrando que la imagen tiene el poder de entablar una conversación que va más allá de lo estético.

Como las palabras, nuestra imagen nos da la posibilidad de transmitir un poderoso mensaje. Es así que en los últimos años, la barba y el bigote se han convertido en una segunda voz masculina que no solo habla de autoconfianza, sino que refleja posturas e ideologías de una forma tan sutil como contundente. Y es que, si algo es cierto, es que los looks que nos definen tienen el poder de hablar entre líneas.

Si bien durante muchos años se ha creído en una masculinidad completamente libre, lo cierto es que todavía falta camino por recorrer. Para aquellos que piensan en la imagen como un medio de expresión, el vello facial ha servido a manera de catarsis, de recordatorio sobre su pensar y sentir e, incluso, de protesta.

Para Johnny Carmona (@johnnycarmona), influencer y conductor de TV con quien recientemente tuvimos oportunidad de conversar, la barba colorida es uno de los recursos más tangibles para celebrar y empoderar la singularidad. Un aspecto que, sin duda, nos recuerda la importancia de sentirnos cómodos y plenos siendo nosotros mismos.

Johnny Carmona con barba azul y collares de perlas
Las barba azul de Johnny Carmona se ha convertido en un elemento de su personalidad que rinde tributo a la singularidad. Crédito: cortesía de Johnny Carmona.

All Things Hair: ¿Cuándo adoptaste la barba de colores por primera vez y qué fue lo que te motivó a hacerlo?

Johnny Carmona: La primera vez que la decoloré y teñí fue en enero de 2014, desde ahí hasta la fecha siempre he llevado la barba de color. Sinceramente, al principio el motivo fue meramente estético. Sucede que a los 32 años empecé a tener múltiples destellos rojizos naturales por toda la barba. Yo era castaño, entonces me extrañaba ver estas mechas rojas. Me informé y supe que eran la antesala a las canas.

Y sí, para cuando cumplí 33 todas esas mechas rojas ya se habían vuelto platinadas. Creo que cada uno de nosotros tiene un proceso distinto aceptándolas, pero la verdad es que yo todavía no estaba —ni estoy— listo. Entonces, pensé: “¡Me voy a pintar las canas!”.

Por otro lado, desde hace mucho tiempo [desde niño] me llamaban la atención las tías abuelas con cabello blanco que solían matizar sus canas de lila o morado. Fue entonces que pensé lo increíble que estaba hacer algo así.

Tras tomar la decisión, durante todo el primer año estuve probando tonalidades como el rojo y el morado. Pero, sinceramente, son colores que yo siento que no se llevan del todo bien con mis canas. En cambio, el azul —además de que hacer buen contraste con mi tono de piel— al ser un tono frío no evidencia tanto las mechas blancas. ¡Puede haber pasado mucho tiempo desde el último retoque de coloración y siguen combinando bien!

Sí, de alguna manera, la barba azul ha llegado a convertirse en un elemento muy alegórico e interesante de mi persona, pero en realidad lo que en un principio me motivó a hacerlo fue cubrirme las canas, ¡no hay otra!

ATH: ¿En algún momento atravesaste por algún dilema personal o social  antes de teñirte la barba de azul?

JC: Fíjate que antes que llevar la barba de color sí tuve un tuve un dilema. Desafortunadamente, creo que en los países latinos y sobre todo en México, no sé quién y en qué momento determinó que la barba no era apropiada.

Sé que en los 80 hubo una ola yuppie que promovía el rechazo al vello facial por considerarlo algo de hippies o gente desaliñada. Creo que justamente nos atoramos en la tendencia del nuevo ejecutivo con cara limpia que no tiene nada que esconder. Y es que aún en pleno 2020 hay muchos trabajos y empresas en las que la gente no puede laborar si tiene barba… ¡y ya ni hablemos de que sea de color!

Fue en el 2013 —cuando todavía mi barba no era de color azul— que me encontraba haciendo unas activaciones para una marca de ropa dentro de una tienda departamental muy grande de la ciudad, cuando hubo una ocasión en la que no me dejaron entrar porque tenía vello facial. Me decían: “No, aquí no entra nadie a trabajar así”.

Estas ideas de asociar la barba con lo desaliñado, con lo sucio o con lecturas torcidas al estilo examen psicométrico muy caduco, en las que se relaciona con que uno “esconde algo”, me parece terrible. Por fortuna, eso no me limitó a dejármela y teñirla.

ATH: Aún en pleno 2020 los ambientes sociales y sobre todo los laborales, pueden ser algo restrictivos en cuanto a la forma en la lucen los hombres. ¿Te has enfrentado a algún prejuicio por llevar una barba colorida?

JC: Afortunadamente, donde ahora me desenvuelvo, nunca he tenido ningún problema por ello, pero no me aparto de la idea de que existe todavía mucho estigma por usar barba. Y ya no digas usar barba de colores o tupida, ¡estamos hablando de incluso la que va recortada! Eso todavía existe y es muy triste.

Hasta ahora, yo nunca he vivido alguna situación adversa relacionada con el color de mi barba. Siempre he obtenido una sonrisa, una cara de sorpresa o extrañeza, pero en general nunca habido alguna rechazo hacia ello.

No obstante, creo que un cambio tendría que empezar con las empresas y, sobre todo, con los departamentos de recursos humanos. Deben de empezar a asumir que las personas tienen capacidades que poco tienen que ver con la forma en la que lucen. Tú puedes ser alguien superresponsable teniendo el cabello verde eléctrico y llevando un montón de tatuajes o ser una persona irresponsable con la cara limpia, sin nada de barba ni color extravagante. Vaya, lo que se entiende como corporativo. Pero creo que eso no tiene nada que ver con el tipo de persona que eres.

Nos tenemos que enfocar en el valor de las personas, en sus capacidades, en sus talentos, en el desempeño laboral real más allá de cómo lucen o dejan de lucir. De hecho, hoy más nunca tendríamos que estar celebrando la singularidad de las personas.

Gracias a que tú eres tú y yo soy yo, podemos destacar esa diferencia entre nosotros, la cual es buena. Las empresas tendrían que estar mucho más enfocadas en buscar, fomentar y desarrollar las capacidades y habilidades de cada individuo, más allá de encontrar una apariencia específica o uniforme.

Hoy más nunca creo que tendríamos que estar celebrando la singularidad de las personas.

ATH: ¿Qué representa para ti la barba teñida de azul? ¿Cómo te hace sentir?

JC: A seis años de llevarla me siento muy identificado. Es un color que efectivamente me describe, me representa y me singulariza. Y es que yo pienso: “Estaría haciendo este mismo proceso de teñirme aunque se tratara de otro color”. Entonces, si los resultados han sido mucho más interesantes y lúdicos llevando el azul… pues mira.. de hacer el mismo proceso para tener un resultado “meh” a tener un resultado muy divertido, ¡pues mejor divertirme con la barba azul!

Por otro lado, creo que me volví mucho más visible y señalable. Y bueno, siempre me ha gustado llamar la atención. Digamos que de alguna manera no me ha molestado ser el centro de atención, porque sí sentí que se volvió más llamativa mi imagen.

Mucho de atrevernos con colores o cortes nuevos, tiene que ver con cuánta atención queremos procesar. Si eres alguien tímido o más introvertido, entonces estas decisiones son más complicadas. Para las personas que somos más extrovertidas creo que no hay tanto problema en ese sentido. ¡Y la verdad es que yo me siento muy a gusto!

ATH: Este mes estamos celebrando el movimiento Movember, una causa global que empodera la salud masculina en todo aspecto, siendo la salud mental uno de los ejes importantes que explora. Bajo este contexto, ¿crees que la imagen (como cambiar de color tu barba o hacerte un nuevo corte) influye en la plenitud de cada individuo?

JC: ¡Influye completamente! Sé que por un lado nos han enseñado que todo lo que tiene que ver con el arreglo personal puede caer en la banalidad, en ser egoísta o muy vanidoso. Pero yo creo que nuestra imagen es una herramienta poderosa que ayuda a sentirnos mejor. Y hoy más que nunca, en medio del confinamiento, es importante sentirse bien con uno mismo.

Hay mucha gente que no está saliendo de la cama, que no sale de las pijamas, que no se bañan en días. Yo sé que de alguna manera nos arreglábamos para otros, pero también debe haber un momento en el que tienes que hacer las cosas por ti.

Creo que esas ganas de ponerte algo lindo solo para ti es superimportante. Entonces lo mejor es apoyarte en la barba, en el cabello, en un nuevo corte, aplicar un tratamiento… creo que eso ayuda mucho. Si bien estamos confinados procurando la salud física, este confinamiento también tendría que servirnos para hurgar en nuestra salud emocional y mental.

Nuestra imagen es una herramienta poderosa que ayuda a sentirnos mejor con nosotros mismos.
Johnny Carmona con barba azul
La barba colorida de Johnny Carmona es un recordatorio para empoderar y celebrar nuestra personalidad. Crédito: cortesía de Johnny Carmona.

ATH: ¿Cómo es tu rutina de cuidado para mantener tu barba colorida perfecta? ¿Cuidar de ella tiene algún impacto en tu estado anímico?

JC: Sí, totalmente lo tiene. Por ejemplo, hace unos días traía la barba superlarga, el color estaba megamuerto y no estaba rasurado. Entonces la recorte, repliqué el color y me rasuré, sintiéndome realmente renovado.

Sobre el cuidado, la verdad es que no voy a un lugar especial. Aunque respeto mucho la labor de los profesionales, lo hago todo desde casa. Paré bien la oreja cuando llegué a ir al salón —aprendo muy rápido— y desde ahí llevo seis años haciéndolo yo mismo.

Primero, para decolorar, utilizo productos sin amoníaco ya que son menos agresivos para la piel y no desprende un aroma penetrante, aunque el proceso es un poco más lento. Después, me hago un amarrado de plástico, de ese que se usa para cocinar [risas]. Mientras, aprovecho para hacer cosas: doblar ropa, trabajar, etcétera… ¡en una hora la barba ya está rubia total!

Enjuago y aplico el color de fantasía. Uso una marca no tóxica y vegana, por lo que no pinta mi piel y no me hace reacciones secundarias de nada. Dejo el tinte actuar un rato. Si no tengo nada a que salir lo dejo hasta que la barba esté completamente seca [en mi experiencia, así me fija mejor el color]. Finalmente, me meto a bañar y me rasuro.

Para limpiar y arreglar mi barba realmente no utilizo gran cosa, solo un jabón neutro. Salgo de bañarme, me pongo una crema, a las hebras les aplico aceite de coco orgánico ¡y se acabó! La verdad no soy muy rebuscado, no tengo grandes rituales de belleza.

Editor’s tip: Usa un shampoo neutro para cuidar tu barba teñida. Nos gusta el shampoo Bioexpert Capullo de Seda, que está formulado con extractos de ingredientes naturales y contribuye a fortalecer el vello.

Eso sí, la [calidad de] barba y la piel tienen mucho que ver con la forma en la que te alimentas, la cantidad de agua que tomas y los vicios que evitas. Incluso, llámame extrapositivo pero también influye la sintonía en la que vives. Eso también se refleja en la salud de la piel, el cabello y la barba.

ATH: Además de cuidar tu imagen, ¿qué más haces para mantener tu equilibrio y paz mental?

JC: Trato de meditar, me ha servido mucho. Incluso soy de los que meditan y se quedan dormidos y está bien, aplica como siesta. También hago una terapia con imanes mientras medito y un poco de yoga de vez en cuando.

Voy por la vida anotando las cosas que me traen felicidad automática y me gusta llevarlas a cabo. Por ejemplo, ver una serie que me guste mucho. Recientemente, Emily in Paris me dio mucha felicidad y por eso la estoy viendo otra vez. ¡Me pone contento! O también me alegra ver una película de Disney… cosas así.

Darte un tiempo para ti en el que no estés trabajando, en el celular o haciendo algo para alguien más, un momento en el que estés absorto viendo algo que te gusta o meditando, eso ayuda. ¡A mí me ha ayudado mucho!

Darte un tiempo solo para ti puede ayudarte a mantener la paz y el equilibrio mental.

ATH:  ¿Qué le dirías a los hombres que están buscando empoderarse a través de su imagen y el amor propio?

JC:  Siendo hombres —y mexicanos— crecemos con una idea de masculinidad tóxica que muchas veces no nos permite expresarnos o darnos chance ¡de ni siquiera ponernos crema! Hay tantos tabúes sobre la forma en la que debe ser un hombre, sobre cómo debe comportarse o cómo debe ser. Tristemente, eso a veces incluye cosas tan normales como cuidarse la cara, la barba o el cabello.

Creo que hay que deconstruir muchas cosas que el patriarcado ha impuesto. Permitirse ser feliz con uno mismo, satisfacer lo que uno piensa y no estar viviendo en función a lo que otro dirá o pensará que está bien.

Este confinamiento nos ha puesto frente a nosotros mismos. Quizás estemos acompañados de nuestras familias pero la mayor parte del tiempo estamos solos frente a nosotros. Hoy ya no tenemos las grandes fiestas, las grandes juntas o el ir de un lado para otro… esas cosas que nos alejaban de ocuparnos de nosotros. Hoy más que nunca estamos solos frente a un espejo y no sabemos qué hacer.

Mi consejo sería: quiérete y cuídate. Hay que abandonar ciertas ideas que son nocivas. El sentirte bien no tiene que ver con una sexualidad, una orientación, ¡ni con nada! Más bien tiene que ver con una persona que se quiere, que se cuida y se importa.

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