En la clase de historia de hoy: el origen del rodete

Juliana | 31 octubre 2017

De la Antigua Grecia a la facultad.

El rodete es, sin dudas, uno de los peinados más famosos, versátiles  y usados por mujeres en todo el mundo. Pero, ¿de dónde salió? En la clase de historia de hoy, te contamos el origen de este peinado icónico y elegante. Antes de meternos de lleno, un tip: si después de leer esta nota, te inspirás y te tentás con peinarte de esta forma, te recomendamos fijarlo con la Laca Fijación Extra Firme de TRESemmé, que es resistente a la humedad y no necesita enjuague.  

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Podemos rastrear al rodete hasta la Antigua Grecia. Durante ese periodo, se usaba en la base de la nuca, usualmente estaba adornado con joyas y era considerado un símbolo de estatus social. Por otro lado, en China, el rodete era un peinado exclusivo para las mujeres casadas, mientras que las solteras portaban una trenza.

Por mucho tiempo el rodete fue reemplazado por peinados enormes y opulentos, pero con la llegada de la Revolución francesa y el inicio del período de regencia (el de Orgullo y Prejuicio) todo lo relacionado a la monarquía fue dejado de lado y se retomaron los valores y costumbres clásicos. Esto significó un retroceso para los corsets y las faldas amplias, en cambio, el corte imperio y, obviamente, los rodetes volvieron al ruedo. Eran usados por mujeres de clase media alta para emular las estética griega y romana, agregando plumas y perlas como accesorios.

Luego, el peinado fue popularizado por la reina Victoria de Inglaterra y considerado un símbolo de modestia y decoro; al igual que en China, el cabello tenía un significado especial. Las niñas usaban el pelo suelto, a partir de los 15 o los 16 años debía usarse atado. Como el reinado de Victoria fue tan largo (¡63 años y siete meses!), el rodete sufrió varios cambios y el Nudo de Apolo tuvo su momento. Este era un rodete al que se le agregaron bucles o trenzas como flequillo, entre otras cosas. A partir de la influencia de la reina, este peinado se instaló como el ícono de elegancia y clase, hasta que en los años 20 el cabello largo dejó de tener importancia y el bob copó todos los salones de baile.

Al mismo tiempo, el rodete se convirtió desde el siglo XV en el peinado por excelencia de las bailarinas de ballet para que el foco esté siempre puesto en la danza y no en el pelo (algo que como ya sabemos, era un elemento de seducción femenina). Aún hoy continúa vigente.

El rodete pasó a la historia como la representación del refinamiento y la clase. Grace Kelly lo usó el día de su boda, Audrey Hepburn lo llevó para desayunar en Tiffany’s e, incluso, la Princesa Leia lo adoptó. Increíblemente, el estilo trascendió y actualmente se puede llevar a toda hora y para toda ocasión. Es por eso que lo amamos tanto.

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